Bienvenido

Bienvenido a la guía de sentimientos.

El viaje de un fotógrafo a través de las sensaciones que se van produciendo en su organismo al recorrer uno de los entornos naturales más sorprendentes de la península ibérica. Pretende ser una guía de sentimientos, un retrato íntimo del personaje en un lugar concreto.
Valiéndose de una herramienta como es la cámara fotográfica, navegaremos con sus imágenes en un mundo entre lo real y lo irreal. Veremos un catálogo imágenes iniciadas en el corazón y terminadas en la retina del observador.
Al fin y al cabo Un viaje de exploración, conocimiento y divulgación.
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martes, 27 de octubre de 2015

De camino

Mientras los humanos disfrutan del sol y el agua, ajenos a lo que sucede sobre sus cabezas, ella planea aprovechando las corrientes térmicas. Sus ojos, con una agudeza visual asombrosa, no buscan la sombrilla más colorida, sino el brillo de un pez cerca de la superficie o el movimiento de alguna presa entre las rocas cercanas. Es el contraste perfecto entre el ocio humano y la eterna vigilancia por la supervivencia.






lunes, 28 de septiembre de 2015

Volvemos al camino

Tras unos meses enredado en otros proyectos, vuelvo a recorrer el Alto Tajo. Con nuevas fotos y renovadas ilusiones.

viernes, 16 de enero de 2015

Punto y aparte

Solamente comentaros, que hago un punto y aparte en el blog, ya no habrá mas entradas, he decidido dar por concluida esta etapa y ponerme con la maquetación de un libro, libro que en unos meses tendré terminado y os informare de la manera de conseguirlo para todos aquellos que lo deseéis, 
libro que por supuesto será gratis.


Un abrazo a todos y gracias por seguirme en estos años.

Fco. Brioso



jueves, 1 de enero de 2015

Chozos de Pastores entre Sabinas

Arquitectura de supervivencia

Los chozos son los últimos guardianes de una forma de vida que se apaga: la de la arquitectura del silencio y la piedra. Estas construcciones rudimentarias eran el refugio de los pastores durante los meses de trashumancia o cuando el ganado necesitaba pastar lejos de las aldeas.

El chozo no era solo un techo; era el hogar de un hombre que vivía al ritmo de las estaciones y el temperamento del cielo. Dentro, el espacio era mínimo: un lugar para el fuego que servía para calentar el rancho y ahuyentar la humedad, un jergón de paja para dormir y los pocos aperos necesarios para el cuidado del rebaño y la elaboración del queso.