Bienvenido

Bienvenido a la guía de sentimientos.

El viaje de un fotógrafo a través de las sensaciones que se van produciendo en su organismo al recorrer uno de los entornos naturales más sorprendentes de la península ibérica. Pretende ser una guía de sentimientos, un retrato íntimo del personaje en un lugar concreto.
Valiéndose de una herramienta como es la cámara fotográfica, navegaremos con sus imágenes en un mundo entre lo real y lo irreal. Veremos un catálogo imágenes iniciadas en el corazón y terminadas en la retina del observador.
Al fin y al cabo Un viaje de exploración, conocimiento y divulgación.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Desde las Atalayas

Las atalayas naturales son los palcos de honor de la tierra. Desde estos puntos elevados, ya sean picos escarpados, riscos estratégicos o torres de vigilancia, la perspectiva del mundo cambia por completo, ofreciendo una visión que nos hace sentir pequeños y, a la vez, inmensamente conectados con el entorno.

El dominio del horizonte

Desde una atalaya, el paisaje deja de ser una sucesión de árboles o rocas para convertirse en un mapa vivo:

  • Profundidad de campo: Los valles se despliegan como mantos de diferentes verdes, y los ríos aparecen como hilos de plata que serpentean entre la vegetación.

  • El cielo como protagonista: La cercanía con las nubes y la amplitud del firmamento transforman la luz; los amaneceres y atardeceres se viven con una intensidad que no existe en el llano.

  • Silencio absoluto: A cierta altura, el bullicio de la civilización se disuelve, dejando paso únicamente al sonido del viento y al vuelo de las aves que, por una vez, miramos a los ojos.

Asomarse al abismo desde una atalaya es un ejercicio de humildad y una invitación a la contemplación. Es el lugar donde los vigilantes de fuego, los pastores y los viajeros encuentran la misma recompensa: la paz que solo otorga la inmensidad.




















sábado, 1 de noviembre de 2014

De nuevo, la berrea vuelve al Alto Tajo

Al alba y entre nieblas, 
el sonido gutural del ciervo en celo,
rompe el silencio sepulcral del monte. 

El rugido que rompe el silencio

El término "berrea" proviene del impresionante sonido que emiten los machos: un bramido profundo y gutural que resuena a kilómetros de distancia. Este grito tiene varios propósitos:

  • Demostración de fuerza: El tono y la potencia del bramido informan a otros machos sobre el tamaño y la condición física del emisor.

  • Marcaje de territorio: Es una advertencia sonora para mantener alejados a los competidores.

  • Atracción: Funciona como un llamado para agrupar a las hembras en un harén.















miércoles, 8 de octubre de 2014

Sin rumbo concreto

Caminar sin un destino fijo es, quizás, la forma más pura de experimentar la naturaleza. Cuando eliminamos la presión de "llegar a la cima" o completar un recorrido marcado, el bosque deja de ser un escenario para convertirse en un interlocutor.









martes, 2 de septiembre de 2014

Ascensión al cerro de San Cristobal

El segundo punto mas elevado del Parque, a 1.861 m, allí nos espera la ermita de San Cristóbal

La ascensión a una ermita es mucho más que una simple ruta de senderismo; es una tradición que une el esfuerzo físico con la búsqueda de paz, a menudo siguiendo senderos que han sido recorridos durante siglos. Estas pequeñas construcciones suelen estar ubicadas en lugares estratégicos: riscos elevados, claros profundos o laderas con vistas privilegiadas.











lunes, 21 de julio de 2014

Entrepinos

Caminar por un pinar es sumergirse en un mundo de líneas verticales y una atmósfera tamizada por un verde perenne. A diferencia de otros bosques, el pinar tiene una personalidad propia, marcada por su luz, su aroma y el sonido del viento en sus copas.


Un despertar de los sentidos

  • El aroma a resina: Es la seña de identidad del pinar. Los aceites esenciales de los pinos (fitoncidas) impregnan el aire, especialmente en días calurosos, creando una fragancia fresca y balsámica que limpia las vías respiratorias.

  • La alfombra de acículas: El suelo del pinar suele estar cubierto por una capa densa de "pinocha" (hojas secas). Esta alfombra natural amortigua tus pasos, permitiéndote caminar en un silencio casi absoluto, solo roto por el crujir de alguna piña bajo tus botas.

  • El "mar" de arriba: Al mirar hacia arriba, las copas de los pinos parecen un techo de encaje verde. Cuando sopla el viento, el sonido no es un susurro, sino un murmullo profundo que recuerda al oleaje del mar, un fenómeno conocido como psithurism.