Bienvenido

Bienvenido a la guía de sentimientos.

El viaje de un fotógrafo a través de las sensaciones que se van produciendo en su organismo al recorrer uno de los entornos naturales más sorprendentes de la península ibérica. Pretende ser una guía de sentimientos, un retrato íntimo del personaje en un lugar concreto.
Valiéndose de una herramienta como es la cámara fotográfica, navegaremos con sus imágenes en un mundo entre lo real y lo irreal. Veremos un catálogo imágenes iniciadas en el corazón y terminadas en la retina del observador.
Al fin y al cabo Un viaje de exploración, conocimiento y divulgación.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Desde las Atalayas

Las atalayas naturales son los palcos de honor de la tierra. Desde estos puntos elevados, ya sean picos escarpados, riscos estratégicos o torres de vigilancia, la perspectiva del mundo cambia por completo, ofreciendo una visión que nos hace sentir pequeños y, a la vez, inmensamente conectados con el entorno.

El dominio del horizonte

Desde una atalaya, el paisaje deja de ser una sucesión de árboles o rocas para convertirse en un mapa vivo:

  • Profundidad de campo: Los valles se despliegan como mantos de diferentes verdes, y los ríos aparecen como hilos de plata que serpentean entre la vegetación.

  • El cielo como protagonista: La cercanía con las nubes y la amplitud del firmamento transforman la luz; los amaneceres y atardeceres se viven con una intensidad que no existe en el llano.

  • Silencio absoluto: A cierta altura, el bullicio de la civilización se disuelve, dejando paso únicamente al sonido del viento y al vuelo de las aves que, por una vez, miramos a los ojos.

Asomarse al abismo desde una atalaya es un ejercicio de humildad y una invitación a la contemplación. Es el lugar donde los vigilantes de fuego, los pastores y los viajeros encuentran la misma recompensa: la paz que solo otorga la inmensidad.