Cada año, con la llegada del otoño y el descenso de las temperaturas, los bosques y dehesas se convierten en el escenario de uno de los espectáculos más crudos y fascinantes de la naturaleza: la berrea.
La danza de las cuernas
Cuando los bramidos no son suficientes para intimidar a un rival, el ritual sube de tono. Los machos se miden caminando en paralelo para evaluar el tamaño del otro. Si ninguno cede, se produce el choque de cuernas.
Estos combates son una exhibición de poderío físico. Aunque los ciervos entrelazan sus astas con una fuerza tremenda, el objetivo no suele ser matar al contrincante, sino empujarlo hasta que uno de los dos se retire por agotamiento. Sin embargo, el esfuerzo es tan brutal que los machos pueden perder hasta un 20% de su peso corporal durante estas semanas, ya que apenas comen y dedican toda su energía a la vigilancia y el combate.























